Caramelos en el frasco

CARAMELOS EN EL FRASCO
CUENTO DE ANDRÉS ZARZUELO- CARAMELOS EN EL FRASCO, TRATA SOBRE LA HECHICERÍA, EL MISTERIO, AMOR Y ODIO

Hoy es el día de Luis, luego de catorce años hacinado. Hoy sale, finalmente Luis se pregunta
- ¿a dónde?
- No importa dónde le decía una voz camina camina hasta el oeste, en la montaña más cercana encontrarás algo que por años has buscado.
 Con el calor de la tarde ya está llegando Luis, insoportable, pesado, sus años de ser un buen caminante terminaron en un desgaste tremendo. Llegó al lugar que la voz le indicó. Se introduce en una cueva y descubre un cofre que tenía una leyenda en un extraño lenguaje, se queda pasmado, espera el bus que lo transporte a la ciudad con el cofre entre sus manos que guarda en una bolsa de papel. Pasan los kilómetros, llega al centro de la ciudad, se baja, camina dos cuadras y encuentra al dueño de un local, momento, éste era su amigo de la infancia:
 -Luis!! pero qué ven mis ojos?
-Edgardo ¡tanto tiempo!!
Se saludan, Edgardo interroga a Luis y el por qué de su desaparición de casi quince años.
Edgardo lo mira con mucha atención mientras el vidrio del local comercial refleja que ambos entre un café por medio. Mientras va pasando Andrea Rocha Martearena. La Rocha se quedó helada al ver a Luis con Edgardo. Doña Andrea estuvo con Luis la noche de las potencias. Esa es otra historia, la furia cayó sobre Luis en ese momento y yo la vi. Le digo Doña a Andreíta como le dice Luis porque siempre fue una degustadora de lo exquisito y parece que Luis algo de eso habrá tenido, solo que los dos son tan idiotas que jamás emitieron de nuevo una sola palabra de eso y la acomodada Andrea que es de los Rocha de San Ignacio es tan pero tan pilla que nos hizo a todos pelear para que Luis fuera su posesión, aunque solo yo lo advertí, los demás ni se enteraron que Luis pasó por ese cuerpo tan exuberante. Edgardo un día quería tocarla a Andrea y todo fue para mal, pero solo quiso Edgardo hablar de Luis, Luis se dejó llevar por los dichos de Andrea y con otro justificativo -excepto eso de que eran amantes- se le fue encima a Edgardo y lo atacó, por lo que Edgardo desapareció de la vista de Luis un año y cuando quiso aclarar todo el querido Edgardo se manifestó la noche que doy en llamar "la noche de las potencias". Edgardo no fue en consecuencia atendido por Luis ni en el teléfono. Solo quedó el mensaje "sé que tienes caramelos en el frasco, para ti estaré, para esa putuela: No".

La noche de las potencias!! Sí, Luis avisado por sus voces interiores ingresa esa noche a la mansión de Andrea, yo por detrás como invitado. Andrea llevaba el libro que liberaría a Luis de los males para siempre y de escuchar esas voces o las presencias espirituales, que por cierto las adquirió por causa de unos caramelos traídos de Riad, el cual se los dió el misterioso señor de la suerte como le dicen en ese lugar solo autorizado para invitados de lo extraño.

Allí, en Riad el señor de la suerte lo atiende por su buen corazón a Luis, según él mismo me contó. Además de otras cosas que parecían sacadas de calabozos y dragones. Fue precisamente cuando Luis regresó de Riad y Doña Andrea lo esperó en la estación de buses y se abalanzó sobre él como nunca, ella desde ese momento inaugura el secreto romance, que por detalles me callo porque Luis si tuvo los caramelos en el frasco bien puestos.

Eventos extraños!! Luis desde esos caramelos nunca fue el mismo, su suerte se había cambiado y todo era éxito total.

Aunque todo iba bien, los familiares de Luis iban falleciendo, uno a uno, por lo que Luis solo se quedó con la casa y rápido su entrañable amiga Andrea, casi estaba instalada. Por suerte entre los amigos de Luis fui el más discreto, lo mencio dado que Luis ya me hubiera volado de su existencia. Andrea era de esas personas que lo quería todo siempre y su último bastión fue Edgardo, aunque nadie jamás supo que se habló antes de que Luis cayera en las garras de la locura, solo un minuto hablaron cuando los funcionarios de la Justicia buscaron a Luis para detenerlo.

Luis, llegó de una noche donde descubrió conmigo y Andrea que Don José fue el instigador de las potencias.

Todo comenzó una mañana que Luis luego de haber venido de su viaje a Riad hizo. Fue al almacén de Don José y le espetó en su cara todo lo que tenía atragantado por esos abusos de precios típicos del barrio. Don José, pasando el mediodía quiso saber qué tenía Luis guardado y descubrió unos caramelos, no sin antes entrar de hurtadillas a casa de Luis. Don José se quedó con mucho odio al saber que Doña Andrea merodeaba permanente ese hogar y hasta la noche pasaban juntos aunque nunca se habló del amorío, jamás lo mencionaron. Don José la pretendía a Andrea. Bueno, vuelvo a los caramelos. Don José, tengo la imagen viva se pone intruso y se lleva un caramelo a la boca de ese frasco traído por Luis de Riad y entonces Don José logra el triunfo deseado a los días...Andrea se presenta en su negocio y entre idas y vueltas comienza una amistad, desde ese momento cambió para Luis todo de nuevo, ella casi abrió las puertas a Don José, solo que tuvo la suficiente astucia para ni siquiera dejarle dar ni un cuarto de beso al viejo picarón. Fue ahí cuando Luis ya estaba casi anticipado por sus sueño e increpa a Andrea hasta que la mujer cuenta lo que Don José hizo respecto a un caramelo...Luis se agarró la cabeza, insultó a diestra y siniestra, pero además Andrea le aseguró que estaba haciendo Don José cosas contra él tales como hechicería para destruirlo, Andrea captó rápido las maniobras por lo que Luis desesperado quiso matar al tal José: -No lo hagas Luis, yo nunca...
-Está bien. Dijo Luis -solo si tienes cómo sacar las porquerías del viejo no lo asesinaré.
Andrea dijo que sabía cómo. Luis contento. Ese dia de tarde me llama Luis, pues debíamos ser tres los presentes en tal rito, y acepto, por lo que a las 00 horas en punto estuvimos en la puerta de la mansión de Andrea para empezar el rito.

Todo se dispuso, hasta que entre las ramas se vio un automóvil verde, yo lo vi y avisé a Luis ¿qué no es ese el auto del viejo José?
-Sí! Responde Luis con tono de ira.
Acto seguido avisa a Andrea, la cual insulta por todas partes a dichoso individuo entre dientes, todo sin que Don José no se percatara que lo vieron.

El rito está por empezar y de pronto se rompe un vidrio, nada nos podía detener, luego cae parte del revoque de la casa sobre Andrea, Luis es empujado -al menos eso sintió- y todos atacados de formas extrañas en el interior de la mansión. Hasta que Luis toma un cuchillo de la cocina de Andrea y sale casi sigiloso, nosotros intentamos detenerlo, pues no se pudo, llegó al auto, golpea fuerte donde está el asiento del conductor, por lo que Don José se baja y Luis entierra su puñal. En ese momento una vecina mira por la ventana y llama a un móvil policial. El móvil se demora, lo detienen a Luis, nostros -es decir Andrea y yo- jamás dijimos que fue él, siempre lo negamos. A los dos días Luis era liberado por falta de pruebas en el caso del crimen de Don José. Solo que un pequeño detalle, la vecina pudo atestiguar la trágica mañana en que luis es llevado bajo arresto. Sobrevino el juicio y en todo momento Andrea y yo estuvimos presentes. Otra cosa, todo terminó mal y con la condena de Luis nos fuimos tristes cada uno a sus casas. Se que esa mima mañana trágica que buscan a Luis, algo le dijo Edgardo, por lo que jamás sabremos ni Andrea ni yo.

En fin...perdonen todos: Doña Andrea está acá y debo dejar de escribir, llegó de su paseo con amigas tan cansada que quiere relajarse, ya me contó que lo vio a Luis con Edgardo, solo me queda que entre algunos besos y en la cama, amplié un poco más su versión, no me hago tanto rollo porque Luis ya no estará más con ella, fue impulsivo en todo y nos insultó sin motivo ¡ahora sí que hay razones! Es muy fogosa Andrea, así que al desayuno me dirá todo, por lo demás no se hagan problema lectores, los caramelos mes los regaló Luis antes de caer ante el pesado puño de la justicia.

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